Es una planta con raíz pivotante y ramificada de unos 25 cm. El crecimiento se desarrolla en la roseta; las hojas se disponen alrededor de un tronco central, corto y cilíndrico que gradualmente se va alargando para producir las inflorescencias, formadas por capítulos de color amarillo (parecidos al diente de león) reunidos en corimbos. Según las variedades los bordes de las hojas pueden ser lisos, ondulados o aserrados. Las semillas están provistas de un vilano plumoso.

Son hierbas anuales, con savia lechosa; tallos erectos, solitarios o pocos, glabros, 0.3–1 m de alto. Hojas basales o caulinares, roseta basal densa, ovadas u orbiculares, enteras o runcinado-pinnatífidas. Capitulescencias de densas panículas corimbosas; capítulos ligulados, erectos; filarias cilíndricas, con varias series de brácteas caliculadas, imbricadas, las series exteriores más cortas; receptáculos planos y desnudos; flósculos 10–20, perfectos, 5-dentados, amarillos. Aquenios angulados, fusiformes, rostrados, lenticular-oblongos; vilano de numerosas cerdas finas y blancas.1