El cebollino es originario del Extremos del Norte, las tierras que hoy forman parte de Canadá y Siberia. Se introdujo al resto de Europa como hierba de cocina y aromática, pero se ha naturalizado sólo raramente. Donde crece en estado silvestre puede hallarse a la vera de los caminos o de las vías del ferrocarril; en esta forma puede encontrarse A. schoenoprasum var. sibiricum, una variedad más robusta y alta.